Los movimientos de la bolsa, siempre atentos a disparar cualquier perspectiva, aportan luz sobre cuál de las futuras e inmediatas burbujas pueden crearse. Para el mundo del e-commerce este es un año clave. La crisis, el descalabro en ventas de muchos sectores y la pérdida del miedo de los internautas a realizar transacciones en internet impulsan a los fabricantes y comercios hacia el mundo digital.
La pregunta clave será: ¿qué pasará con la cadena de intermediarios?



Hay dos tipos de intermediarios: los activos y los comisionistas.
Hay distribuidores e intermediarios que mejoran el producto o los servicios asociados al mismo. Estos distribuidores aportan valor y acercan el producto a los clientes finales. Hay productos poco trabajados por el fabricantes y que realmente son trabajados por intermediarios que les dan valor. Además suelen ser productos que vienen de grandes empresas que han decidido abandonar, no escuchar o no potenciar a los que realmente importan: los usuarios finales. Su política suele ser “para qué invertir si ya vendo…”.
Pero también hay distribuidores que simplemente son comisionistas y que trabajan poco o nada para el producto. Éstos tenderán a desaparecer o disminuir gracias, en parte, a que los clientes interactuarán directamente con el productor y abaratarán el producto en sí.